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Un breve recorrido por la vida de Ida Vitale.

Ida Vitale nació en Montevideo, Uruguay el 2 de noviembre de 1923. Estudió Humanidades y tuvo como maestro a José Bergamín. Juan Ramón Jiménez la incluyó en una presentación de jóvenes poetas en Buenos Aires. Ejerció como profesora de literatura hasta 1973. Fue colaboradora del semanario Marcha; entre 1962 y 1964 dirigió la página literaria del diario Época. Fue codirectora de la revista Clinamen, integró la dirección de la revista Maldoror. Tuvo que exiliarse en 1974 a causa de la sangrienta dictadura en Uruguay, allí entró en contacto con Octavio Paz y fue parte del comité asesor de la revista Vuelta, además de participar en la fundación del semanario Uno más Uno. Considerada integrante de la Generación del 45 con otros escritores como Mario Benedetti, Juan Carlos Onetti, Carlos Maggi o Idea Vilariño.[1]

Ida Vitale fue galardonada con el premio Cervantes 2019, como fruto de todo su desempeño en el mundo de las letras, fue considerada una excelente poeta, traductora, ensayista, profesora y crítica literaria. En el año 2009 recibió el IX Premio Internacional Octavio Paz de Poesía y Ensayo.

El gran esfuerzo que Ida Vitale ha realizado, es una gran motivación para darnos cuenta de que el mundo está lleno de soñadores, todos deseamos algo, mejorar nuestra vida, hacer algo extraordinario, triunfar, tener dinero, dejar un legado. Sin embargo, lo que marca la diferencia es salir y caminar hacia el sueño, es allí donde clasifican muy pocos, aquellos que dejaron la zona cómoda de la autocomplacencia, aquellos que arriesgaron a dar el primer paso a pesar de que no haya nada seguro, aquellos que dejaron de soñar y se pusieron a trabajar, apostaron sus pocos recursos a la vida, sabiendo que lo podían perder todo.

Este artículo busca resaltar el esfuerzo y la dedicación de Ida Vitale, una sorprendente mujer que nos ha demostrado que sí se puede lograr todo aquello que en nuestra vida nos propongamos.

El siguiente poema es uno de muchos que Ida Vitale nos ha dejado en su magnífico legado:

Gotas

¿Se hieren y se funden?
Acaban de dejar de ser la lluvia.
Traviesas en recreo,
gatitos de un reino transparente,
corren libres por vidrios y barandas,
umbrales de su limbo,
se siguen, se persiguen,
quizá van, de soledad a bodas,
a fundirse y amarse.
Trasueñan otra muerte.